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Inflamación

dieta antiinflamatoria

Inflamación aguda y crónica.

La enfermedad crónica es favorecida en gran parte por la inflamación. En esta investigación se habla de la importancia del balance de: los glúcidos, proteínas y lípidos, además de los ácidos grasos Omega-6 y Omega-3, para fomentar una correcta expresión de los genes que contribuyen en la inflamación (1). 

También se discute la importancia del omega-3 y polifenoles como parte de la dieta antiinflamatoria. Por otro lado también se recomienda una dieta alta en vegetales, pero sin almidón. Ya que con el aporte de polifenoles que contienen estos alimentos se reduciría la inflamación a través de:

  • Inhibición del factor de transcripción nuclear kappa B, el cual interviene en genes implicados en la inflamación.
  • Aumenta la actividad de la AMP quinasa que también reduce la inflamación gracias a la inhibición del factor nuclear kappa B, el cual es responsable en parte de la inflamación, como acabamos de mencionar (4).

La inflamación es como si fuera una espada de doble filo. Por un lado nos protege de aquellos patógenos maléficos para nuestra salud y además hace que nuestras lesiones se curen. Ya sea por ejemplo cuando nos torcemos un tobillo y después se nos inflama la zona afectada. Pero por otro lado si la inflamación se prolonga en el tiempo dado que no se reduce puede causar daños importantes a nuestros órganos . Consecuentemente puede ocasionar el desarrollo de enfermedades crónicas (2). 

La clave del éxito en el proceso de envejecimiento reside en mantener la inflamación no muy bajo (en una zona), ya que como hemos explicado anteriormente es necesaria. Pero al mismo tiempo tampoco demasiada alta.

Las dietas se clasifican en dos grupos en función de la respuesta hormonal que producen. Tenemos las dietas pro-inflamatorias y las dietas anti-inflamatorias. Todo ello es debido a los nutrientes que nos aportan los alimentos ya que están aquellos que producen inflamación y se encuentran en dietas inflamatorias. Y aquellos que tienen la función de reducir la inflamación en nuestro cuerpo forman parte de los alimentos antiiflamatorios.

La inflamación posee 2 fases diferentes. En primer lugar, se encuentra la fase 1 que es la encargada de la respuesta inflamatoria. Después encontramos la fase 2 que es la responsable de reducir la inflamación. Las hormonas que controlan esta última fase son: resolvinas, protectinas y maresinas, que proceden de los ácidos grasos omega-3 (3). De esta forma podemos comprobar la importancia que tienen los ácidos grasos omega 3 en la reducción de la inflamación.

Pero si la fase 1 es demasiado alta, elevada respuesta inflamatoria, y la fase 2 es demasiado débil, reducida función antiinflamatoria, se dará lugar a una inflamación celular crónica de bajo nivel. La cual puede desencadenar en obesidad, síndrome metabólico y diabetes. Sin embargo, la inflamación de bajo grado es característica del envejecimiento.

Dieta Antiinflamatoria.

Las plantas no pueden realizar esta conversión de ácido linoleico a ácido araquidónico, pero si los animales. Por lo que el ácido araquidónico se encuentra en carne, aves y huevos, pero en reducidas cantidades.

El ácido linoleico es el ácido graso omega 6 que principalmente consumimos en nuestra dieta. Por otro lado, tenemos el ácido araquidónico que es responsable de la inflamación celular. Para la conversión de éste en ácido araquidónico se necesitan varias enzimas como son la delta 6 desaturasa y delta 5 desaturasa. Estas enzimas son las encargadas de regular la velocidad de conversión de ácido linoleico en ácido araquidónico. La insulina activa estas enzimas, por el contrario el glucagón las inhibe. Tras una comida liberamos insulina y su cantidad viene determinada por el tipo de alimento que ingerimos. Si por ejemplo comemos pan, pasta, arroz blanco, azúcar o carbohidratos procesados, estos se degradan en forma de glucosa en un corto periodo de tiempo, que pasa directamente a la sangre. Estos pertenecen al grupo de alimentos de alto índice glucémico. Mientras que si comemos verduras y frutas su degradación en glucosa será mucho más sostenida y se suministrará más progresivamente a la sangre. Estos últimos alimentos son de bajo índice glucémico. 

Aunque no todas las frutas tienen bajo índice glucémico. Ya que por ejemplo el melón, la sandía, el plátano maduro, uvas pasas, dátil, piña y papaya.

Esto quiere decir que aún así es preferible priorizar estas frutas con alto grado glucémico ya que poseen alta densidad nutricional por su alto contenido en micronutrientes, en vez de azúcares, cereales azucarados, arroz, harinas, pasta y pan. Ya que todos estos últimos son pobres en micronutrientes. Simplemente deberemos comerlos pero con cabeza.

Dentro de los ácidos grasos omega 3 involucrados en el metabolismo de los ácidos grasos omega 6 destaca el EPA y DHA que son los encargados de inhibir en parte la conversión en ácido araquidónico, el cual contribuye a la inflamación celular.

En definitiva, bajos niveles de la hormona insulina (alimentos con alta carga glucémica) junto con bajos niveles de ácido linoleico procedente de los alimentos, unido a altos niveles de los ácidos grasos omega 3: EPA y DHA, disminuye en gran medida la producción de ácido araquidónico. Por lo que la posibilidad de producir elementos inflamatorios disminuye significativamente.

Las grasas saturadas también contribuyen a través de una serie de reacciones a la activación de factor nuclear kappa B, que como hemos mencionado anteriormente es responsable de incrementar la inflamación (5)(6).

Por lo que tanto los ácidos grasos omega 6 como las grasas saturadas son elementos pro-inflamatorios. Mientras que los ácidos grasos omega 3 tienen funciones anti-inflamatorias.

Algunos de los factores causantes de la inflamación son la reducida actividad física, estrés, alcohol, tabaco y una alimentación poco saludable.

Factores que intervienen en la inflamación:

Estrés.

El cortisol es una hormona con función antiinflamatoria. Y además de modular la inflamación. Esta hormona se secreta en respuesta a situaciones de estrés. También es la encargada de asegurarnos la supervivencia, ya que nos evita situaciones peligrosas. Aunque también tiene desventajas si se secreta en altas cantidades. Una respuesta elevada al estrés puede desencadenar en una inflamación y una alteración del funcionamiento de la hormona cortisol. 

Una respuesta elevada al estrés puede desencadenar en una pérdida de la funcionalidad de la hormona cortisol. De esta forma la inflamación no estaría modulada. 

Dada la perdida de función del cortisol debido a elevadas situaciones de estrés se podrá dar lugar a la depresión, falta de memoria, pérdida ósea y muscular.

En definitiva, en situaciones de mucho estrés nuestro cuerpo secreta cortisol de forma prolongada por lo que todo esto es lo que produce la disfunción de cortisol.

Actualmente debemos hacer frente a muchos tropiezos en la vida que pueden dañar nuestra salud y perder en calidad de vida. Aunque si bien es cierto que las personas actúan de manera muy distinta ante estos eventos que marcan nuestras vidas.  

En las últimas décadas la esperanza de vida está aumentando, pero al mismo tiempo el estrés también lo ha hecho. El estrés crónico produce fallos en la homeostasis, y ésta a su vez puede desencadenar en algunas enfermedades como: ateroclerosis, hígado graso no alcohólico y depresión. La mayor parte de enfermedades tienen el estrés como un factor de riesgo. Por lo que sin duda es un componente que debemos reducir, al ser uno de los mayores causantes de morbilidad y mortalidad (7).

La homeostasis es la capacidad de adaptación ante nuevos cambios y circunstancias, y aún así poseer un equilibrio normal.

La excesiva inflamación contribuye al desarrollo de aquellas enfermedades que tienen que ver con el estrés. 

Sin duda aquellas situaciones estresantes en nuestra vida nos hacen tomar malas decisiones en nuestra alimentación. Puesto que en ese momento preferimos comida muy poco saludable y procesada. Se investigó esto en un estudio (8). Al mismo tiempo estos alimentos se relacionan con obesidad, diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico y hígado grasos no alcohólico (9).

La inflamación crónica juega un papel destacado en enfermedades tales como: asma, artritis, diabetes, obesidad, algunos cánceres e incluso la enfermedad Alzheimer (10).

[1] https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/07315724.2015.1080105Journal of the American College of Nutrition.

[2] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3064252/Yale Journal of Biology and Medicine.

[3] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3947989/Cell Metabolism Journal.

[4] https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00109-011-0748-0Journal of Molecular Medicine.

[5] http://www.jlr.org/content/53/9/2002.longJournal of Lipid Research.

[6] http://www.jlr.org/content/44/3/479.longJournal of Lipid Research.

[7] https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnhum.2017.00316/fullFrontiers in Human Neuroscience.

[8] https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1196/annals.1410.035The New York Academy of Sciences.

[9] https://nutritionj.biomedcentral.com/articles/10.1186/1475-2891-8-31Nutritional Journal.

[10] http://science.sciencemag.org/content/330/6011/1621.longJournal of Science AAAS.